Hace unos meses mi esposo me regaló una orquídea, esta planta es muy peculiar: da unas flores preciosas que duran mucho tiempo, pero suele suceder que con el paso del tiempo tira sus flores y muchas veces la planta se seca. Pues eso estaba sucediendo con mi orquídea, la plantita se quedó sin ninguna flor y las ramas se estaban secando; y lo que hice fue quitarla de la mesa de centro donde la tenía luciendo sus hermosas flores, y la puse en un lugar donde no se viera… la puse en un rincón, sin percatarme que ahí siempre pongo música (alabanza al Señor). Repentinamente la planta empezó a retoñar hermosamente, y ya le están empezando a salir las primeras flores. Me lleve una gran lección: mientras que yo quise esconder la plantita ya sin ninguna flor  y  casi muerta, la exaltación a Dios le dio vida. Puede ser que a veces te sientas como esta plantita, rechazada y en un rincón sin aliento de vida y esperanza,  pero si Dios está contigo y tú con él, lo demás no importa, su presencia lo cambia todo. Así es que: Si estas cansada… adora a Dios, si estás preocupada, en problemas, cualquiera que sea tu situación… Alaba a Dios, Alaba a Dios, Alaba a Dios, él habita en medio de las alabanzas de su pueblo, para llenar de gloria, esperanza, salud, gozo, paz y vida tu necesitado corazón. “Tu vida será más radiante que el sol de mediodía, y la oscuridad  será como el amanecer. Vivirás tranquilo, porque hay esperanza; estarás protegido y dormirás confiado” Job 11:17 NVA.

  1. 21 febrero, 2017

    Que bella lección de Vida, la presencia de Dios lo llena todo, “el cielo y la tierra” y todo nuestro ser… esta palabra me bendice, gracias amada pastora

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