Marcos 6:45-51

En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: !!Tened ánimo; yo soy, no temáis! Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban.

Cuando el viento nos es contrario  en cuestiones de salud, escuela, familia, trabajo hay desgaste; y naturalmente a lo anterior se suman desvelos y preocupaciones: cuando remamos y no avanzamos tenemos la sensación de que las cosas en vez de mejorar empeoran: en tal circunstancia hay quienes en vez de buscar consejo de Dios y asesorarse de personas maduras y experimentadas, dan oído a personas inexpertas y sin sabiduría; y al tomar decisiones erróneas empeoran la situación. Accionar en la misma dirección tampoco es sano, debemos reaccionar cambiando nuestra manera de pensar y de actuar; no debe extrañarnos que aun los creyentes se fatiguen, la rutina cansa: y dejar que el barco navegue a la deriva, no es de sabios.

Cuando el viento es contrario, busque a Dios, acérquese a quien sabe, pregúntele a quien va adelante, relaciónese con hermanos mayores, no se cierre o se aísle, que en medio delas pruebas, nuestro amado salvador está más cerca de nosotros. Si bien hay circunstancias en las que poco o nada podemos hacer por mejorarlas, hay otras en las que si podemos ayudar. Si usted se siente cansado, agotado, agobiado, por las cuestiones que han venido en su contra; deje que Jesús tome el timón de su barco y lo enderece: deje que Jesús dirija su vida Prov. 23:26.

Cristo es el camino, la verdad y la vida. La Biblia dice que cuando Jesús se subió a ellos en la barca, el viento se calmó Maros 6:51. Así que miremos a Cristo: observa como Jesús actuó de manera inmediata cuando ellos estaban en problemas Marcos 6:48. La clave radica en que reconozcamos nuestra necesidad de ayuda y permitamos que Dios intervenga en nuestra vida, no solo cuando enfrentamos situaciones negativas, sino también cuando estamos en situaciones positivas; en todo tiempo alábale, reconócele y sírvele, sea que el viento nos sea contrario, o que este sople a nuestro favor.

Cuando las pruebas vienen de parte Dios, son una bendición porque traen crecimiento; sin embargo hay también personas, que viven remando contra el viento que ellos mismos generan, porque viven en sentido contrario y no rompen con el círculo vicioso de la indiferencia, la irresponsabilidad, la deshonestidad y los malos hábitos etc. Con su forma de vivir hacen olas en su contra y por lo tanto  necesitan remar más, y a medida que pasa el tiempo la fatiga aumenta.

Si en tus relaciones familiares, en tu trabajo, en tu economía, en tu matrimonio o en el área que sea, tienes batallas, la calma llegara cuando pares de remar y dejes que Dios actué en tu vida, en tu familia, en tu negocio o profesión. No tiene sentido vivir desesperado y enfermo; o quejarnos de Dios cuando en realidad no lo tomamos en cuenta, el Señor dice: Vengan a mí los que están cansados y cargados que yo los haré descansar. Mateo 11:28.

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