Hechos 26:9-19

Dios nos advierte del dolor de golpear la pared con nuestra cabeza. El agujón es un palo puntiagudo que se usa para arriar la yunta, golpear el aguijón es herimos a nosotros mismos: fuimos llamados a servir, así que todo cuanto hagamos contrario a la voluntad de Dios, es contra nosotros. Antes de su encuentro con Cristo, Saulo perseguía a la iglesia, seguramente la muerte de Esteban lo impacto, pero el terco seguía golpeando. Miles de creyentes daban testimonio del poder del evangelio, muchos de ellos habían escuchado el mensaje, recibieron milagros, conocían la tumba vacía y sabían que las profecías se habían cumplido. Hoy además de la Biblia, tenemos el testimonio de millones de personas, evidencias históricas, geográficas y arqueológicas. Así que en vez de golpear el aguijón debemos decir como Pablo ¿Señor que quieres tu que yo haga? Dios usa aguijones para llamarnos Job 33:14,  el Dolor, la tristeza, la decepción, el fracaso, las lágrimas. Aun la conciencia nos quita el sueño, aun cuando nadie nos acuse. La conciencia puede estar dormida por algún tiempo, pero Dios la despierta para nuestro bien.

Dejemos de golpear el aguijón antes que sea tarde, Dios nos enseña lo que es bueno a través de la naturaleza, de la conciencia y de las escrituras. Para vivir en paz con Dios y con nuestro prójimo, el hombre necesita algo más que la luz del sol, algo más que la luz del conocimiento humano. David dijo: Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino Sal 119:105. La palabra de Dios señala que todos somos pecadores y todos necesitamos salvación. Romanos 3:10-23. Jesús dijo: Separados de mi nada podéis hacer. Juan 15:5. La gracia de Dios está presente en el hombre, dado que somos  portadores de su imagen y semejanza, por ello el hombre, aun el incrédulo inventa, crea y transforma: esa fue la encomienda que Dios le dio a Adán. “Sojuzga la tierra” Génesis 1:28. Pero a causa del pecado el hombre sufre: vergüenza, pena y miedo; esa es la consecuencia del primer aguijón clavado en Adán, cuando este cayo en pecado. El hombre siente vergüenza ante sí mismo y ante su semejante, siente temor de verse descubierto, temor de ser castigado, temor a la muerte, temor al infierno, además de los sufrimientos físicos y morales que a tantos tiene contra la pared, ya que el aguijón hace que ciertos pecados tengan serias consecuencias.

Pero ¿Que gana el hombre con huir de Dios? Eclesiastés habla del hastío al que llego el hombre diciendo: “La vida sin Dios es vanidad” 2:1-11 y 12.13 después de los deleites del mundo, que Jamás satisfacen muchos llegan al suicidio. Dios usa el aguijón para apartarnos del mal: ese fue el propósito del llamamiento de Saulo. Así lo hacía Dios con Israel en el tiempo de los Jueces 4:1-2. Y es lo que Dios quiere enseñarnos hoy; Dios usa el aguijón cuando hay rebeldía en nosotros, también Dios usa el agujón para que aceleremos el paso y no nos durmamos, usa el aguijón para alejarnos de los deleites del mundo, Dios quiere sanarnos y llenarnos de su Espíritu, de sus promesas, de sus bendiciones, de su amor; de su gozo. Ojalá basten los aguijones que hemos pasado y no necesitemos otro más. J.H.L.

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