Y sentándose Jesús, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Lucas 5:3-7.

 

Simón había dispuesto su barca para que desde ahí se predicara de la palabra. Y pasó por un momento de frustración al no pescar nada. Pero ahora vería la recompensa de su siembra. Jesús habla a este grupo de pescadores que en ese momento estaban cansados y desalentados diciéndoles que lanzaran nuevamente la red donde verían una pesca milagrosa. Y Jesús les muestra que nada que se invierta en favor del Reino quedará sin recompensa. Y vivieron el milagro… Los peces eran tantos que la red se rompía, pidieron ayuda y llenaron las dos barcas. Si has dispuesto tu vida, tus bienes para servir a Dios, aun cuando pases por pruebas, tu inversión jamás quedará sin recompensa. Solo hazlo todo en el nombre de Cristo y para gloria de él.

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