Huir de Dios no es bueno. Jonás 1:1-17

Es probable que, como Jonás un día seamos enviados a una misión que no nos agrada y queramos escondernos o huir; y después de una zarandeada reconozcamos que desobedecer a Dios no es bueno, Cada día Dios nos da la oportunidad de regresar al camino de la obediencia. El reino de Dios se establece sobre principios y cuando caminamos en ellos somos bendecidos. Pero cuando hacemos las cosas a nuestra manera, los resultados no son buenos más bien hay dolor, frustración y fracaso. Dios cada día nos enseña el camino, por ello debemos rendir nuestra voluntad a él para ser prosperados. Con frecuencia la lucha más difícil que el hombre libra, es consigo mismo, La Biblia dice: No seas como el caballo o como el mulo sin entendimiento, que con freno ha de ser sujetado o dirigido. Salmo 32.9, Dios le dijo a Jonás levántate ve a Nínive y pregona contra ella, porque su maldad ha subido delante de mí, y le dio 2 instrucciones específicas: Ir a Nínive la ciudad más importante de Asiria. Y predicar el mensaje de arrepentimiento para evitar el juicio de Dios, pero Jonás decidió tomar otro camino y huir.

Nínive era una gran ciudad que vivía sin temor de Dios, la misión del profeta era llevar el mensaje de arrepentimiento. El pecado de aquella ciudad iba en aumento, por lo que eran candidatos al juicio divino, Dios que es bueno y se duele del castigo les dio la oportunidad de arrepentirse, como seguramente lo ha hecho con nosotros. Hoy Dios nos envía a predicar las buenas nuevas a aquellos que viven sin esperanza. Dios tiene planes de bendición para ellos, como lo hizo por nosotros ¿Qué motivos tenía Jonás para pretender huir del llamado divino? Tal vez pensaba en lo difícil que sería esa labor, pues Asiria era una ciudad grande y llena de maldad, pensó que pondría en peligro su vida, al anunciar un mensaje de juicio a una ciudad pagana, o que los asirios no merecían el perdón de Dios ya que eran muy pecadores, o quizá en el corazón de Jonás había algún resentimiento contra ellos de manera que, si Dios los castigaba, ya era tiempo, se lo merecían. Al meditar en esta palabra nos damos cuenta, que Dios tiene un plan de salvación para personas, pueblos y ciudades: y si él nos envía por difícil que parezca debemos ir, pues para Dios no hay nada imposible. Lucas 1:37

El amor de Dios vence la desobediencia de un hombre, mueve la mar y ordena a un pez salvar al rebelde, para hacer llegar su mensaje a quienes el ama. Detrás de esta bella historia está la compasión de Dios por el pecador; usted fue salvo (a) gracias al amor divino: mucha gente colaboró para que la Biblia llegara a nuestras manos, otros oraron y trabajaron, para que usted hoy tengamos donde reunirnos, pero la historia aún no termina… Hay ninivitas que alcanzar, mares que cruzar y caminos que andar para llevar el mensaje de salvación. Como hijos de Dios y mensajeros de su amor debemos tener presente que, si Dios nos manda a hacer algo, él mismo nos protegerá del mal. Nosotros no somos jueces para decidir quién merece el perdón y quien no: por lo que debemos orar y trabajar por aquellos que no han creído, incluso por nuestros enemigos, huir de Dios no es la solución, Jonás alargo su camino, perdió el dinero que pagó al viajar en una ruta equivocada; además del susto de ser echado en la mar. Independientemente de las razones que haya tenido, Jonás tomo una decisión equivocada, meditemos en esto sabiendo que huir de Dios no es la solución, evitemos penas, dolor y una fuerte llamada de atención, sabiendo que con dios no se juega, mejor es obedecer. JHL

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