Proverbios 3: 9 y 10

 

“Honra a Jehová con tus bienes,

Y con las primicias de todos tus frutos;

Y serán llenos tus graneros con abundancia,

Y tus lagares rebosarán de mosto.”

La Escritura nos dice que al honrar a Dios con nuestros bienes y con las primicias de todos nuestros frutos; “nuestros graneros serán llenos con abundancia y tendremos provisión de gozo”. La palabra de Dios nos da la pauta para ser prosperados; no solo para que recibamos, sino para que disfrutemos de las bendiciones que Dios nos da de acuerdo a su propósito, de este modo el mundo tendrá un testimonio de cuán fiel es Dios. La obra de Dios se establece y fortalece mediante la aportación de nuestras ofrendas, primicias, diezmos y promesas. La honra no debe darse por obligación; se ofrece por gratitud y en reconocimiento a su poder, amor y fidelidad.

La ofrenda de Primicias fue el primer acto de acercamiento que el hombre tuvo con Dios, reconociendo que todo cuanto tenía, (tierra, agua, aire, sol, frutos, familia etc.) provenía de Dios; Abel trajo a Dios lo mejor, reconociéndolo como el autor de todo bien y por lo tanto; digno de su adoración. Gén 4:4, Abel Amó a Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas y con toda tu mente. Más tarde esta actitud se convirtió en el primer mandamiento. Marcos 12:30.

La calidad de nuestra ofrenda expresa la condición de nuestro corazón. Abel trajo lo mejor de los primogénitos, en cambio Caín trajo una ofrenda común, lo cual naturalmente habla de la condición de su corazón. Gén 4:3 ¿Quién es Dios y qué significa para ti? ¿Cuánto lo amas?, ¿Cómo le agradeces?, esto lo demostramos honrándole con lo mejor de nuestro tiempo, de nuestras fuerzas, de nuestros pensamientos y de nuestros actos. El Espíritu Santo exhortó a la iglesia de Éfeso diciendo: Has dejado tu primer amor, recuerda por tanto de dónde has caído y arrepiéntete Apoc. 2:1-5.

Dios se agradó de la ofrenda de Abel y lo enalteció, su ofrenda sigue hablando hoy en día, hombres como Noé, Gén. 8:20, Abraham, Gén. 12:7 y 13:1-4 Isaac, Gén 26:24 Jacob, Job, David, nos enseñan que ofrecer a Dios lo primero y lo mejor es una expresión de gratitud, de honra y de obediencia. Ex. 22:29. Ana una mujer que enfrentó rechazo y aflicción; ante lo imposible sacó fuerzas y Dijo: Jehová de los ejércitos, si me das un hijo Varón te lo dedicare todos los días de su vida. 1 Sam 1: 11, Ana ofreció su primogénito a Dios y a su tiempo lo entregó. 1 Sam. 1: 24 – 28, la bendición fue abundante 1 Sam. 2:21.

Eliseo varón de Dios nos da la primicia la multiplicación de los panes. 2 Reyes 4: 42 – 44. Hay un poder sobrenatural en la obediencia a Dios, “la honra desata provisión” Dios promete bendecir con abundancia a los que consagran sus primicias a Él. Hay un principio espiritual en esto; las primicias santifican todo lo demás, Rom. 11:16. La primicia es la raíz, la primicia como principio de obediencia sustenta nuestro diario vivir.

Jesús nuestro salvador es el primogénito de la resurrección y todos los que hemos creído en él somos santos y tenemos vida eterna. Juan 5:24. Entonces al consagrar las primicias al Señor, estamos santificando toda la producción restante, Dios nos ha investido de su poder y de su amor para multiplicarnos en su gracia, de modo que tu vida y tus descendientes en la fe, tu trabajo y tus bienes, tu ministerio y tus frutos son consagrados para Dios a través de tu obediencia a Dios.

  1. 20 mayo, 2019

    Me encantó este material, Dios nos guía por senda de justicia, nos alienta a seguir adelante y trabajar para la obra del Señor. Amén. Muchas Bendiciones

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