ESTUDIO DE GALATAS (3) 2: 1-20

(2: 11-14) La conversión de Pablo ocurrió alrededor del año 35 d.C., hay registros de al menos 3 viajes a Jerusalén, en el primero no le fue bien y en el último tampoco. Hechos 9:20-30 y 21:17-31, Pablo habla ampliamente de la salvación que nos libra de condenación por medio de Cristo, dicha encomienda la recibió por la revelación que Dios le dio, para llevar el mensaje de salvación a los gentiles; sin importar raza, color o posición social; la cual estaba profetizada, (Isa.28:16 y Joel 2:32). Dicha Gracia nos da libertad en Cristo, (karis: Don, Favor, Regalo de Dios). Vivir bajo la gracia, no significa tener libertad para menospreciar el favor de Dios, abusando de ella. De manera ejemplar Pablo dice: (2:5) “No accedimos a someternos para que la verdad del evangelio permaneciese con nosotros; el evangelio es buenas nuevas de salvación, creer en el evangelio y vivirlo es: 1) Nacer de Nuevo, 2) Crecer en la Vida Nueva, 3) Renunciar al pecado cada día. 4) Ser lleno del Espíritu Santo, 5) Servir a Dios compartiendo la fe, 6) Vivir en santidad. 7) Esperar la 2ª venida de Cristo.

Aun cuando Pablo fue llamado y enviado por Cristo a predicar a los gentiles, este consulto a los apóstoles (Hechos 15) su actitud sabia y humilde, es para nosotros un ejemplo. Pablo obtuvo la aprobación de los apóstoles para predicar de la fe a los gentiles, previniendo una confrontación: mostrando además, que aun cuando ciertos lideres que tienen posición y prestigio: si lo que dicen no se ajusta a la verdad, no debemos ceder a nuestros principios por quedar bien con ellos, fallándole a Dios. En aquel tiempo, Dios permitió que la iglesia gentil, la cual gozaba de bendición espiritual y material; ayudara a la iglesia de Jerusalén a mitigar los efectos de la hambruna, enviando ofrendas para atender la necesidad de los pobres… Donde quiera que hoy vaya hallará gente en necesidad, nuestro deber es ver por ellos Rom. 15:25-27; las escrituras nos dan testimonio de la acción comprometida de la iglesia de entonces; hoy nosotros debemos también ser compasivos y misericordiosos con los que padecen necesidad.

Antioquia de Siria (2:11) se convirtió en el centro de operaciones del apóstol Pablo, allí los creyentes en Cristo fueron llamados “cristianos” por primera vez. Hechos 11:26, allí Pablo confronto a Pedro haciéndole ver que no debía cambiar sus creencias por quedar bien con los amigos, Pablo estaba convencido de qué; la salvación es por la gracia y no por las obras. Quien de todo corazón cree en Cristo, legalmente está muerto. La vida nueva comienza a operar, en aquel que cree Jesús murió por sus pecados: y al renunciar al pecado, a la vida vieja; al creer que Cristo resucito por la gloria del Padre, también resucita con Cristo Jesus, recibiendo la promesa de vida eterna. Sabiendo esta gloriosa verdad; nosotros debemos cuidarnos de la tentación, de usar nuestro servicio a Dios o nuestras ofrendas, como un medio de salvación. En nuestro diario vivir, necesitamos crucificar nuestros deseos pecaminosos que nos impiden seguir a Cristo. Esta es la forma de morir cada día con él, en cuanto a la carne, al mundo y las tentaciones, para crecer en lo espiritual a la semejanza de Cristo, mostrando Dios a través de su iglesia; el poder, el amor y la gracia de Cristo resucitado, a fin de que podamos decir cada día; ya no vivo yo, vive Cristo en mí. JHL 17 /03/19

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