Salmos 100:4

«Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre.»

 ¡Gracias!  Es una de las palabras más comunes en nuestro vocabulario; pero hay mucha diferencia entre decir “gracias” y tener un corazón agradecido. La gratitud es la memoria del corazón. La gratitud nos mantiene con los pies en la tierra pero el corazón en el cielo. Lucas 17:11-17 Nos habla de los Díez leprosos que fueron sanados, pero solo uno regreso a darle gracias al Señor. La gratitud se muestra en nuestra fe, obediencia, adoración, servicio, nuestra pasión por buscar la presencia de Dios, amando su palabra y honrándolo en todo cuanto hacemos. Nuestra gratitud a Dios no debe depender de las circunstancias, sino de nuestra convicción de fe en El Señor.

«Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.» Daniel 6:10.

En cada circunstancia de nuestra vida, decidimos como responder: Me puedo quejar o ¡Puedo alabar y dar gracias! Cuando decidimos alabar y dar gracias, especialmente en medio de circunstancias difíciles, hay una fragancia, un brillo que emana de nuestra vida que bendice al Señor y a los demás. Por otro lado, cuando somos ingratos, ignorando las bendiciones de Dios, sucumbimos ante la queja, la murmuración y la lamentación, y terminamos en un tobogán destructivo que finalmente conduce a la amargura, la depresión, el estrés, la insatisfacción y a la desdicha. Hoy en día la humanidad ha caído presa de una epidemia de ingratitud, que como un vapor venenoso, contamina nuestras vidas, nuestros hogares, nuestras iglesias y nuestra sociedad. Científicamente esta  comprobado que las personas que son agradecidas tienen un mayor nivel de bienestar, son más felices, duermen mejor y mantienen mejores relaciones sociales, que aquellas que se quejan y reclaman. Según las investigaciones La gratitud está mucho más relacionada con la salud física, mental, emocional y espiritual que cualquier otro rasgo de carácter. Pero hay niveles en el tema de la gratitud: 1) Dar gracias. Que es la expresión verbal que reconoce un favor o regalo recibido. 1 Tes. 5:16-18. 2) Tener un corazón agradecido. Cuando valoro, reconozco y expresó esa gratitud de una manera más contundente y con gozo. Col. 3:15. 3) Cultivar Acciones de gracias. Esto me lleva a la acción. Recibo no para acumular, sino para dar. (Tipo acciones de banco)

«… Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz de nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no serán disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados.» Jeremías 30:18-19.

Un hombre o una mujer agradecidos son un aliento de aire fresco en un mundo contaminado por la amargura y el descontento. Las acciones de gracias: es la llave que abre los cielos para que sean derramadas las Bendiciones de Dios, es la semilla que activa la fe, es profetizar para el futuro, es la inversión celestial que garantiza grandes riquezas a tu favor.

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