Juan 10:27-30

En mi infancia trabaje en el campo, recuerdo lo duro que fue sembrar zacate, cultivar maíz, frijol, plátano,  cacao, chayotes; levantarme a las 4 de la mañana, para llevar los productos al mercado. Y además de ir a la escuela caminando 10 kilómetros diarios; en mis tiempos libres boleaba zapatos y vendía chicles. Trabajar en el calor a más de 30 grados centígrados y en ocasiones soportar la lluvia, y con ropa mojada seguir trabajando y sin otro reloj más que el sol. Mi papá me decía: hijo cuando cantee el sol nos vamos a casa… Esas eran las palabras de aliento. El atardecer era la señal de cumplido la faena y por lo tanto, se acercaba la hora volver a casa; para comer, descansar y nuevamente volver a empezar de madrugada. Hoy comprendo, que el aprecio que tengo por la familia, por el campo, por los árboles, por los pájaros, por  las estrellas: fue sembrado en mi corazón desde mi infancia. Sé que Dios nos creó, para honra y gloria de él; orar frente a una cruz en el campo, me dio esperanza. Así que sembrar, cosechar, vender y estudiar, fue solo una etapa de mi formación.

A su tiempo Dios me llamó y me hizo entender que él tenía un propósito para mi vida. Conocer a Dios a través de la Biblia me hizo ver y amar un acampo mayor que es el mundo, y sembrar una semilla poderosa que es: la Palabra de Dios; hoy sé que tengo una misión: hacer discípulos. Dios nos llama a conocer su voluntad y vivirla, nos muestra su incomparable amor a través de Jesucristo y es responsabilidad de cada uno, atender el  llamado que Dios nos hace. El Señor dice: Mis ovejas oyen mi voz y me siguen,  Juan 10:27. Él nos llama a conocer la verdad para ser libres. Juan 8:32, Nos llama al arrepentimiento; a dejar de hacer lo malo y nos dice: Yo soy la luz del mundo y el que me sigue no andara en tinieblas, Juan 8:12, Cristo nos llama a una tarea sin igual: vengan en pos de mí y los haré pescadores de hombres, Marcos 1:17, Jesús nos llama a descansar en su amor diciendo: Vengan a mí todos los que estén cansados y cargados que yo los hare descansar, Mateo 11:28.

Apreciable lector; si el camino de la vida ha sido pesado para usted  y siente que ya no puede con su costal de penas de tristezas y dolor: Venga a Cristo. Cuéntele sus penas, deja al pie de la cruz todo sentimiento de culpa y toda vergüenza. Deje en las manos del Señor toda aflicción y dolor;  y dile  a Cristo “Señor estoy cansado de una vida sin rumbo y quiero entregarte mi vida. Hoy Jesús te esta llamando, él te conoce y te llama por tu nombre, el llama a la puerta de tu corazón, porque él vino a buscarte. Un día el sol declinará y olvidaras la dura jornada; allí no habrá más sol, ni cansancio, ni dolor y oirás la voz del Padre Celestial decir: Hijo es hora de volver a casa, es hora de descansar, entonces sabrás que la jornada habrá terminado.J.H.L.

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