El Camino a La Victoria. Mateo 26:36-38

Getsemaní se ubica en el lado oriente de Jerusalén y significa: “prensa de aceite” allí se machacan las aceitunas para obtener aceite, lo cual es figura de un proceso mediante el cual nosotros somos transformados. El huerto de Getsemaní es muy diferente del huerto de Edén: en el Edén Adán hizo su propia voluntad, en Getsemaní Jesús oro diciendo. “Padre que no se haga mi voluntad sino la tuya”. Jesús tomo a 3 de sus discípulos y abriendo su corazón les compartió su tristeza. Mi alma está muy triste hasta la muerte les dijo: quedaos aquí y velad conmigo”. En su agonía Jesús decidió orar, buscando el rostro del Padre. Al día siguiente sufriría el dolor más cruel al llevar nuestros pecados en la cruz y ser crucificado, siendo separado del Padre. Jonás desde el vientre del pez clamó a Jehová; también David en su angustia invocó al Señor y Jabes desde el fracaso y la frustración, invocó al Dios de Israel y Dios le dio lo que le pidió. Así que en medio de cualquier situación difícil que lleguemos a sufrir, el camino a la victoria esta en buscar a Dios.

En 2º. lugar debemos rendir nuestra voluntad a Dios, (26:39) la prioridad de nuestro Señor era el deseo del Padre; Jesús el hijo del hombre expreso el deseo, de no tener que beber la copa que el cielo le ponía delante (la cruz) pero se humilló y sometió su deseo a la voluntad del Padre: “Que no sea como yo quiero, sino como tú”. La naturaleza de Adán nos impulsa a hacer nuestra propia voluntad, pero la obediencia de Cristo nos muestra que “el camino a la victoria es hacer la voluntad del Padre”. La mayoría de las veces preferimos nuestra propia voluntad buscando evadir el Getsemaní, lo que implica hacer morir nuestros deseos y llevar el dolor. Jesús oró 3 veces de la misma manera (44) diciendo las mismas palabras. El número 3 indica: plenitud, completo, perfecto. Cuando Jesús terminó de orar la tercera vez se levantó y habló con seguridad acerca del momento que venía (46) persuadido de la voluntad del Padre y convencido de la promesa: que al 3er. día Dios lo levantaría de los muertos con poder y gloria. Papa Dios no le quitó la cruz, ni la hizo más liviana, pero lo fortaleció para enfrentarla y vencer. Lucas dice que “un ángel del cielo vino para fortalecerle”.

El tercer principio en el camino a la victoria es perseverar aun cuando otros te fallen, Mt. (26:40-43) Jesús vino a sus discípulos y los halló durmiendo y dijo a Pedro: ¿No has podido velar conmigo una hora? Los ojos de ellos estaban cargados de sueño, aquellos en quienes más confiaba lo dejaron solo. Es difícil soportar cuando los de casa no están contigo: cuando hay indiferencia del esposo (a) cuando los hijos en lugar de empujar se cuelgan, cuando al parecer a nadie le importa tu problema. Jesús paso por allí: aquella noche para Jesús la prioridad era nuestra salvación; la de ellos dormir… Quizá tus consentidos te fallen, se aparten o se duerman, tu ¿Que harás? Cuando los discípulos fallaron la 2ª. Vez Jesús fue y oró, y en la 3ª. vez fue y oró. En diferentes momentos de su vida, en medio del rechazo y la traición; su respuesta fue la oración. Nuestro modelo es Cristo: busquemos el rostro del Padre, entremos en su presencia, el renovará nuestras fuerzas para seguir, pues, aunque todos te fallen, Dios nunca fallará. JHL

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