Proverbios 3: 5-10

 

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia.

Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal;

Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos.

Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos;

Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.”

 

Propósito:  Enseñarnos la importancia de cultivar la confianza en Dios, no en reacción a circunstancias pasajeras, sino como parte de una cultura de vida en Cristo Jesús. La vida personal y familiar se hace no pocas veces tediosa y conflictiva, y el desierto más largo. Cuando no tomamos en cuenta a Dios es como querer cruzar la mar sin brújula o el desierto sin guía. El mejor favor que podemos hacernos en bien de nosotros mismos: es perseverar en el Señor y renovarnos cada día creyendo su palabra. La Biblia nos instruye para ser bendecidos, atenuando todo dolor y acortando el desierto.

Introducción:  Lo mejor que cada familia debe hacer en bien de su existencia, es confiar en Dios (3:5) Antes de hacer un milagro, Jesús preguntaba a quienes le buscaban: ¿Crees? pues “Sin fe es imposible agradar a Dios”. Jesús también decía: ¿Por qué dudáis? Mateo 14:31…Dudar significa: vacilar o titubear; la falta de fe nos hace arrogantes, es confiar más en nosotros que en Dios, mientras que la fe es la plataforma de los milagros. De ahí la importancia de reconocer al Señor en todos nuestros caminos (3:6) y tomarlo en cuenta en cada decisión; si Dios va con nosotros, seremos bendecidos en todo cuanto hagamos, ya sea que se trate de estudiar, sembrar o hacer negocios.

1.- Temer a Jehová es vivir de manera piadosa. (3:7) El temor de Dios es el principio de la sabiduría; Temor de Dios significa: reconocer a Dios, amarlo, respetarlo y obedecerle siempre. En cambio, el insensato menosprecia la enseñanza, negándose a sí mismo la oportunidad de cultivar la fe y de compartirla con su familia, con sus compañeros de trabajo y con sus vecinos. La falta de temor de Dios lleva a la desobediencia, a la rebeldía, al pecado y la muerte. El temor de Dios nos protege de las mentiras del diablo, la Biblia dice: “Teme a Jehová y apártate del mal” … el temor de Dios nos aparta del camino del error y de la muerte.

2.- Honra al Señor con tus bienes, con las primicias de tu labor. (3:9) Honrar es más que obedecer. Alguien puede venir al templo y cantar por obediencia, pero no honrarle; alguien más cumple dando el gasto en la casa, pero no ama a su familia, no los respeta, solo cumple por obligación. Honrar a Dios es reconocerle como el dueño de todo. Lo que somos y lo que podamos llegar a ser, se lo debemos a Él.

Dios nos dice:

“Yo te doy el poder de hacer las riquezas” Deut. 8:18.

Primicias significa: “lo primero y lo mejor”. Dado que la principal actividad en Israel era la agricultura, el labrador al ver los primeros frutos de la cosecha, apartaba las primicias para Dios, honrando de esta manera al Señor, depositando toda la cosecha en sus manos.

 3.- Es muy importante reconocer a Dios en todos nuestros caminos. Muchas veces emprendemos proyectos sin consultar a Dios, o hacemos una oración rápida declarando que Dios bendecirá nuestros planes por ser sus hijos, pero no le preguntamos: si es su voluntad o no. Muchas veces tomamos decisiones que comprometen el bienestar de la familia, sacrificando tiempo y recursos, sin escuchar su consejo. Una promesa de bendición es que Dios enderezará nuestras veredas (3:6b). Si andamos fuera del camino y hay cosas en nuestra vida que necesitan ser corregidas, Dios quiere traer rectitud a nuestro caminar. El Señor trae a través de su Palabra: sanidad y renovación interior y exterior (3:8). Dios restaura lo dañado y da fuerzas al cansado. La solución no está en renunciar, sino en renovar nuestra relación con Él.

Conclusión:  Cuando el hombre vive sin Dios y solo escucha su propia opinión: se fatiga, se cansa, vive herido y sufre pérdidas; pero cuando teme a Dios y se aparta del mal, es restaurado y recibe descanso en su alma… Dios promete abundancia (3: 10a). Un granero vacío habla de una vida en problemas, de esfuerzos sin resultado, pero un granero lleno, habla de una labor con fruto. “Los graneros” representan a tu familia, tus negocios y tu iglesia en prosperidad. Por tomar en cuenta los principios de Dios, él bendecirá en abundancia tu casa y tu campo, Deut. 8:11-20. Dios llena de gozo el corazón de sus hijos (3:10b), el lagar es el sitio donde se pisa la uva para obtener su jugo, representa los almacenes o bodegas llenos; convertidos en gozo, bienestar y alegría para tu familia, como consecuencia de temer a Dios, honrarlo y tomarlo en cuenta en todos los actos de tu vida.

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