“Con Amor Eterno Te he Amado”. jeremías 31:3

El amor de Dios no es casual, no es temporal: el amor de Dios por nosotros es desde antes del principio y no tiene final. Seguramente usted se ha preguntado ¿Como le hicieron aquellos grandes hombres y mujeres que resistieron pruebas y soportaron situaciones difíciles?, ¿Como lograron sobreponerse a condiciones adversas: Noe, Abraham, Jacob, Isaac, Moisés, Josué, Ruth, Ester, David, Elías, Nehemías, Daniel, José y María? ¿Juan el bautista, Pedro, Pablo y Juan el apóstol? En la vida de estos grandes hombres y mujeres, hallamos una característica que nos inspira y nos alienta: “valor perseverante y fe desafiante”: sus vidas son historias que trascienden. Pero llego la hora de reconocer, que nosotros no estamos aquí para vivir de la historia, sino para hacer la historia que nos toca, en el tiempo y lugar que Dios nos dio. Jesucristo es el mismo ayer hoy y por los siglos de los siglos, Dios no es eventual, él tiene el control desde siempre y para siempre. (Efesios 1:3-10)

Así que Dios nos ha amado desde siempre y nos trajo aquí con un propósito, y el propósito de Dios se cumplirá con nosotros o sin nosotros, pero que mejor que seamos nosotros los hacedores de la nueva historia. David sabia que el no era un improvisado; sabía que era parte del plan de Dios. En el (Salmo 139:1-2) escribió: Oh señor tu me has examinado y conocido, conoces mi sentar y mi levantar, sabes lo que pienso, escudriñas mi andar y mi reposo; pues aun no esta la palabra en mi lengua y he aquí que tu lo sabes todo. Vemos a través de estas declaraciones hermosas, que la madurez no es cuestión de edad, de experiencias, de callos o colmillos; la madurez es cuestión de convicción y perseverancia en la voluntad de Dios. La inmadurez acarrea inseguridad, es creer que Dios no sabe lo que uno piensa, que Dios no escucha lo que uno dice, o que Dios no lo ve lo que uno hace; eso es inmadurez. David con certeza afirmó: Adonde huiré de tu presencia (Salmo 139:7)

Apreciable lector: hay un propósito de Dios para nuestra vida, desde que fuimos concebidos Dios tiene el control. Salmo 139:13-14, los errores son humanos, Dios no se equivoca; usted y yo fuimos creados para gritar sin cansarnos, “Maravillosas son tus obras oh, Dios”. Cuando Cristo vio a Natanael, (Juan 1:45-49), como nos ve hoy a nosotros dijo: He aquí un verdadero israelita… He aquí un verdadero cristiano, un verdadero hijo. El no te ve como tu te ves, el no te ve como otros te ven, él te ve como su hijo, a quien ha amado con amor eterno. Jesus vivió temporalmente en Nazaret, en aquella región había una guarnición romana y por esa causa los judíos descalificaban a la gente que vivía en Nazaret, señalándolos como gente de baja conducta moral, pero Natanael no se quedo con el prejuicio, sino que escucho a Jesus y al oírle decir: te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera. ¿Que estaba haciendo? ¿En qué pensaba? El Señor que conocía a Felipe, te conoce a ti y a mí; y sabe lo que somos. Una persona honesta se sentirá alagado, sabiendo que Dios lo conoce y lo ama, y aun una persona deshonesta, comprenderá delante del Señor, que no hay para donde correr, pues el vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Lucas 19:10) JHL.

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