Caminando con Dios. Genesis 1:24

Ha visto usted fotos antiguas de familiares, de soldados de guerra o la revolución: y se ha preguntado ¿Quién era? o ¿Cómo vivía? y ¿Qué pasó con ellos? Una fotografía muestra su vestuario, su rostro, su personalidad y su entorno; la Biblia nos provee imágenes de gente de la antigüedad, en ocasiones la escritura da detalles de su atuendo por ejemplo: el de un sacerdote o un profeta, de otros habla muy poco, pero con una actuación relevante como Jabes (1 Crónicas 4:9.10), muchas veces sentimos curiosidad por saber más de ellos, de su familia, su trabajo y las características que los llevaron a ser personas notorias. Una de esas fotos interesantes es la de Enoc, hijo de Jared, 7o. de las generaciones sobre la tierra, cuya historia es muy especial; dado que, de Adán, de Set, de Enos, de Cainan, de Mahalaleel y de Jared, la Biblia dice: y fueron todos sus días y murió. Pero de Enoc dice: “Y fueron todos los días de Enoc 365 años. Caminó pues Enoc con Dios y desapareció; porque le llevó Dios” (Gen. 5:23-24)

El nombre de Enoc significa consagrado: en hebreos 11:5 la Biblia dice que “Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado porque le traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios”. No sabemos los detalles, acerca de que hacía exactamente, o como sabía que su vida agradaba a Dios. El ser traspuesto fue un evento feliz, pues a pesar de la brevedad de su vida, 365 años, ya que su padre Jared vivió 962 años y su hijo Matusalén 969 años, a pesar de haber vivido solo un tercio de la vida de su padre y de su hijo; su testimonio de vida agradable a Dios es un ejemplo digno de imitar. Enoc fue padre de Matusalén, abuelo de Lamec y bisabuelo de Noe.

Enoc fue un hombre justo, piadoso y bueno; tenemos de él una imagen breve pero substanciosa, sin duda fue un gran papá, y un abuelo esforzado por guiar a su descendencia en el conocimiento de Dios. Nosotros no sabemos cuánto viviremos, de ahí la importancia de cuidar con esmero el “cómo vivimos hoy, y que enseñamos a nuestros hijos”. Seguramente Enoc tenía el hábito de pasar tiempo con Dios en la mañana, al medio día, por la tarde o por las noches, Enoc conversaba con su Creador. Y uno de esos días salió como solía hacerlo a “caminar con Dios” pero no regresó, fue como si hubiera caminado directo al paraíso. Enoc fue un profeta, el libro de Judas dice que profetizó la venida del Señor Jesucristo (14), es maravilloso saber que Dios revela a sus siervos, las cosas que sucederán.

Hoy en día Dios esta buscando personas que “caminen con Él”, no olvidemos que somos sus hijos, que fuimos salvados por su gracia y llamados para servir, para predicar las buenas nuevas de salvación, para ser y hacer discípulos, para ser bendición; la Biblia dice que algunos de los que están aquí, cuando Cristo venga seremos transformados y no veremos la muerte 1 Cor. 15:51-52. Pero si así no fuera y el Señor nos llamara hoy, podamos escuchar su voz diciendo. “Bien buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”. Mat 25:23.

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